Ha pasado la fecha de celebración de fiestas patrias y varias cosas han ido quedándose atrás, como la debilitación de temas que causaron un gran revuelo y polémica en la sociedad chilena, como la hidroeléctrica de Hidroaysén, el conflicto estudiantil y la muerte de 21 pasajeros en la isla Juan Fernández.
Tuve la posibilidad de trabajar estas dos últimas noches como garzona en una fonda y el aire de fiesta y de chilenidad rebosaba por todos lados, entre chicha, empanadas, terremoto, anticucho, choripan y mil cuecas. Nadie hablaba de temas tristes, ni de tragedias, lo importante era tomar hasta morir y bailar hasta romper el taco esperando que la fiesta no terminara jamás.
Al día siguiente, con más ánimo que nunca por poder hacer un paréntesis en el segundo semestre, los tragos y comidas se vendieron doblando ganancias. En realidad es bien increíble como funciona el negocio de la fonda. En fin, lo importante es que la gente disfrutó y bailó hasta que la música terminó el repertorio bien repetido, bailando cuecas y todo lo demás con apenas un poco de equilibrio y coordinación, olvidando en buena parte la contingencia nacional.
Ahora, el tema es estar atento y expectante frente al conflicto estudiantil e Hidroaysén, porque si bien las fiestas son para pasarlo bien y olvidar penas, también le sirven al gobierno para despistar y hacer de las suyas. Espero que ahora no sea el caso, porque por lo menos el movimiento estudiantil ha tenido tanta repercusión en la gente, moviendo masas y poniendo el tema en el tapete con movilizaciones no menores, que sería muy lamentable que siguiera perdiendo fuerza y motivación, porque creo que hasta antes de la tragedia de Juan Fernández, todo iba súper bien. Lo mismo con Hidroaysén.
El llamado es a no bajar los brazos y seguir adelante pase lo que pase, y que recordar que los beneficios serán para todos...
¡¡Fuerza estudiantes!!
PD.: ¿y la huelga de hambre de los estudiantes?
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